Rodríguez, Adolfo
Para superar sus problemas personales, el inspector Gabriel Somoza se instala en la vieja casa de sus padres en la costa alicantina: un rincón solitario del que guarda recuerdos felices. Sin embargo, sus planes de tranquilidad se ven truncados cuando descubre que el anterior inquilino desapareció en circunstancias extrañas y constata que los vecinos que lo rodeaban saben más de lo que cuentan. Lo que comienza como curiosidad pronto se convierte en obsesión. Gabriel, impulsado por un instinto que creía enterrado, empieza a unir las piezas de un rompecabezas inquietante que solo alguien como él es capaz de resolver.