Soyinka, Wole(
Nobel 1986).
El pintor Kola intenta reflejar, en la que será su tela más ambiciosa, la herencia de la sociedad nigeriana y su presente. Con ese propósito utiliza como modelos —reales o imaginarios— a varios de sus amigos, entre otros el apasionado aristócrata Egbo, el periodista Sagoe, el ingeniero Sekoni, el abogado Lasunwon y el sabio y prudente Bandele. Pero tras ese motivo simbólico central, la novela nos conduce por un profundo y divertidísimo laberinto de situaciones, lugares y personajes, resuelto finalmente en una indagación poética acerca de los rasgos más destacabas de un pasado mítico y autóctono enfrentado a un presente distorsionado y moldeado por influencias occidentales y europeizantes. A su manera, novela de una educación —y por tanto, de una inocencia perdida—, desde el inicio los personajes —que, como el autor, han viajado y conocen las sociedades desarrolladas— se lanzan a la búsqueda de sus propias raíces persiguiendo una esencia inalcanzable, que les conducirá por los diversos estratos sociales y geográficos del país. Y también les llevará a patentizar las dificultades de integración social y política que experimenta la raza negra. Sin embargo, todo ello materializado merced a un agudo sentido de la parodia y la comicidad: las circunstancias tragicómicas y los personajes extravagantes (algunos, como el matrimonio Faseyi o el excéntrico profesor americano Joe Golder, verdaderamente entrañables para el lector) que se suceden sin pausa, no hacen más que resaltar la maestría de Soyinka como comediante y su perspicaz espíritu crítico.