Motley, Willard
Un tono de hondo pesimismo domina en toda la narración, desde el título, de resonancia bíblica, hasta el natural desenlace. «Señor, hemos pescado toda la noche y no hemos cogido nada». Las guerras pretenden mejorar el mundo, o por lo menos así se dice, pero el mundo insiste en seguir su camino, abrupto y sinuoso muchas veces, y los que caen muertos quedan, mientras subsisten las violencias y las ambiciones y las añagazas y las componendas y los cohechos y los ardides... Fracasos tras las ilusiones, realidades tras los ensueños ¡amarguras, mentiras... Y al final, doblegarse, someterse, acomodarse... O perecer: el que no se rinde, se queda en el camino. En un múltiple desfile de personajes, diseñados a cual mejor y entre los que campea la atrayente figura de Don Lockwood, el autor ha urdido una trama realista, cruda, plena de situaciones dramáticas, de escenas vividas, de momentos vibrantes y emotivos, y donde el interés no decae un solo instante, ayudado por un estilo incisivo que realza el tono del conjunto.