González Cremona, Juan Manuel
Juan de Austria no pertenece a la historia, sino a la leyenda. Hay que tener esto presente a la hora de acercarse a su biografía. Es imprescindible llegar a ella con el espíritu abierto para oír de ideales, entusiasmos y hechos que hoy nos son extraños, exagerados, ridículos quizá. Nuestro personaje de leyenda fue un héroe que vivió en un tiempo de héroes. Sin demasiada exageración podríamos afirmar que sus más inmediatos antecesores construyeron Europa e inventaron América. Tuvo por abuelos paternos a Felipe el Hermoso y Juana la Loca, que conservaron celosamente los genes heroicos heredados para darlos a su hijo Carlos, el rey, el emperador, el señor de dos mundos, quien, en un instante de pasión, los volcó en Juan con mayor generosidad que en sus otros hijos, legítimos o no. Juan, desde niño, amó, por encima de todo, a Dios y a España, y consagró su vida a defender y engrandecer sus dos objetos de devoción. Con amenidad pero también con rigor, González Cremona penetra hasta los planos más profundos del héroe para sacar a la luz sus fantasmas: ambición, torturante necesidad de agradar, hasta miedo. ¿Fue un auténtico héroe de leyenda o un simple ser humano a quien el destino obligó a representar ese papel?